En el año de 1995, alrededor de 70 países con sus respectivos presidentes y cancilleres, se dieron cita en la ciudad de Dinamarca con el fin de dar los primeros pasos en la construcción de un desarrollo social mas digno, equitativo y humano que el que nos estaba dirigiendo hasta nuestros días. El consenso unánime de aquellos mandatarios fue el de asignar una voluntad colectiva al importante desarrollo social, fijando a la persona humana como centro de dicho desarrollo; sobre este punto todos los congresales estuvieron unánimes en comprometerse a dar resolución a los graves problemas del mundo presente: en otras palabras: La erradicación real de la pobreza, la promoción del empleado digno de las personas, el fomento de la integración social, en especial aquellos grupos afectados por la extrema pobreza.
Posteriormente a estos hechos acaecidos en Ginebra, se crea una nueva cumbre en la ciudad de Suiza la que procede a ratificar en todos sus términos los agraciados conceptos alcanzados en la primera cumbre de Ginebra, incluyendo por supuesto, aquellas ideas que decían relación con la importancia de la creación de sociedades mas justas y equitativas desde e punto de vista social, teniendo todas ellas, como centro la presencia del ser humano, indiscutiblemente. En esta cumbre también se elaboro el comienzo de una estrategia internacional coordinada sobre el empleo; la creación de fuentes de financiamiento público y privado, que podrían llevar a buen término los programas del desarrollo social.
En relación a lo anterior , considero que el Gobierno no solo debería enfocarse en cubrir las necesidades básicas (agua potable, vivienda, educación, salud) de la población mas vulnerable o de extrema pobreza, si no mas bien, centrarse en generar las oportunidades que éstos tengan y así ayudarlos a que mediante sus propias herramientas puedan surgir y se “acabe” en cierta medida esa mirada que se tiene de las personas, que son vistas, valga la redundancia, como un medio de producción “esclavizante” en muchos casos y no como un fin para el logro de objetivos mancomunados. El gobierno por tanto debe cambiar la mirada económica que tiene de la población y volcarla a tener una mirada mas humana y equitativa(en cuanto a la distribución de recursos) de ésta, ya que de esta forma, se logrará un vía para que el derecho de todas las personas sean respetados y a su vez éstas cumplan con sus deberes como ciudadanos .
En conclusión el desarrollo social debería considerar aparte de los índices económicos,la subjetividad, esto significa, tomar en cuenta al ser humano como razón de ser ,tomando en cuenta sus percepciones y opiniones, respetando su dignidad y libertad.
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